Mensajes a pedales
Escrito por Pepe Varela   
domingo, 10 de junio de 2007
Este artículo publicado en el diario El País habla del proyecto de Bicimensajeros La Luna en el que se combina eficiencia, rentabilidad y respeto al medio ambiente.

En Oviedo y en Gijón están más que acostumbrados a su presencia. Vestidos con maillots amarillos y azules, montados en bicicletas y cargando paquetes y cartas van de un lado a otro. Son bicimensajeros de La Luna, una pequeña y peculiar empresa de mensajería.

"La Luna", según explica. Ana Pérez, la encargada de tráfico de la bicimensajería, tiene unas características muy especiales. "Es un proyecto empresarial ecológicamente responsable y socialmente solidario que, además, está demostrando que puede ser económicamente rentable. Además, apostamos por la bicicleta para tener una ciudad más limpia, menos ruidosa, más tranquila y más habitable". Esta ha sido la filosofía sobre la que nació La Luna en febrero de 1995... y en la que sigue apoyándose, agrega Pérez.

Ahora, la empresa se ha convertido en una actividad rentable, pero no siempre lo fue. "Los inicios fueron complicados. No disponíamos prácticamente de ningún tipo de infraestructura. Todo lo que teníamos era prestado o regalado. Los clientes tenían que ponerse en contacto con nosotros a través de los buscapersonas", explica.

En aquel tiempo, La Luna tan sólo hacía servicios urbanos en Gijón ("hasta un año después no comenzamos a hacer envíos dentro de la región de Asturias"). Entonces, llevar una carta o un paquete podía convertirse en una auténtica odisea. A menudo, los bicimensajeros tenían que coger un tren de cercanías o de vía estrecha (FEVE) y, desde la estación correspondiente, hacer 40 o 50 kilómetros en bicicleta.

A lo largo de estos años, por La Luna ha pasado bastante gente. "En muchos casos, cuando han visto la dureza del trabajo, lo han dejado", señala Pérez. "No es lo mismo ser aficionado a montar en bicicleta que hacerlo hasta seis horas diarias, muchas veces bajo el agua de la lluvia y cargando una mochila llena de documentos".

En la actualidad, la plantilla de la empresa la forman cinco socios trabajadores, dos socios colaboradores ("aportan capital y experiencia, pero no reciben ningún tipo de remuneración") y cuatro trabajadores. "Lo que nos interesa es tener muchos socios y pocos trabajadores no socios. Cuando alguien comienza a trabajar con nosotros le ofrecemos un contrato de seis meses de prueba. De esta forma puede valorar si le interesa seguir con nosotros y convertirse en socio trabajador", señala Ana Pérez. Los socios trabajadores de La Luna alternan el trabajo en la calle, como mensajeros, con las labores de gestión interna de la empresa.

Autogestión

Los socios trabajadores participan de las responsabilidades y decisiones de la empresa "La Luna es autogestíonaria. Nosotros gestionamos todos los procesos, tanto la parte comercial, de operaciones, como la financiera. También es solidaria, en el sentido de que los beneficios se reinvierten en la propia empresa", dice Ana Pérez.

Aunque esta empresa tiene los precios más altos del sector en Oviedo y Gijón trata de diferenciarse de la competencia con un trato personalizado. "Cada envío lleva un seguimiento personal e individualizado. Cuando se produce alguna incidencia (rechazo del envío por parte del destinatario, ausencia del receptor...) el cliente siempre recibe una llamada nuestra y le sugerimos una solución. Nuestra propuesta puede ser o no aceptada, pero sabemos que se valora mucho. Además, muchos de nuestros clientes son militantes de nuestra filosofía de empresa y de trabajo", dice. Y agrega que pueden hacer además cualquier tipo de envío. "Desde el envío de una carta a la calle de al lado hasta gestionar el transporte de un contenedor a cualquier punto del mundo".

Bicicletas más veloces que el coche

J.V.

En La Luna, ademas de llevar y traer cartas y paquetes, también dedican tiempo, ocupación y fondos a actividades para popularizar el uso de la bici. Por ejemplo, el año pasado los bicimensajeros decidieron sumarse al Día sin Coches de una manera muy especial: una carrera de medios de transporte —bici, coche, moto y a pie— en la que los participantes tenían que hacer gestiones en seis puntos de la ciudad de Gijón.

"Venció el ciclista. Tardó 35 minutos en concluir el recorrido", señala Pérez. Al conductor del coche se le complicó la prueba y tardó hora y media ("al llegar al destino final dijo que no encontraba dónde aparcar y que tuvo que meter el coche en un aparcamiento de pago").

Además, La Luna colabora con el proyecto MOSAW (Miles of Smiles Around the Worid) de Alvaro Neil, "El bici-clown", quien se encuentra dando la vuelta al mundo en bici desde noviembre de 2005 (http://www.biciclown.com)... Sin duda La Luna es algo más que una empresa..., es un estilo de vida.

  Diario "EL PAÍS", NEGOCIOS. 10 de junio de 2007

Modificado el ( sábado, 11 de agosto de 2007 )